Michelangelo, El Diluvio, 1509

 

Terrorismo Contra La Biosfera

Por

Dr. Moti Nissani

traducción preliminar de versión inglesa: 

 http://www.dissidentvoice.org/Nov05/Nissani1123.htm

 

En el año 1948, Henry A. Wallace, en aquel momento un reciente ex-vicepresidente de los Estados Unidos, opinó que su país había llegado a un momento crucial, un intersección en que podía hacerse <la mas odiosa nación en la historia humana>.  Casi seis décadas tuvieron que pasar ante que esta preedición de Wallace llegó a punto de realizarse.  En parte este demora está debiendo a la astucia y ubicuidad del sistema de propaganda yanqui (probablemente, algo que lo que va UD. a ver esta noche en su televisión ¡son ejemplares de esta telaraña!), en parte está debiendo al hecho que, dentro de su propio país, estadounidenses ordinarios de descendencia Europea han sido comparadamente ricos, tolerantes, letrados, y libres. 

Pero ahora los mismos ventajes del EE.UU. parezcan estar en el punto de esfumarse, complicando bastante el trabajo de los publicadores del país, como CNN, New York Times, Newsweek, o Hollywood.  Además, el sistema brillante de propaganda estadounidense se puse en otra desventaja: tiene que oscurecer, justificar, y glorificar una política externa escalofriante evocadora del imperio romano de larga vida y del imperio Nazi de la vida bastante breve.  Diariamente, neo-colonialismo está subimiento, las miles guarniciones del imperio están salpicando por el mundo entero, y, frecuentemente, lideres elegidos por la mayoría de la gente, a la fuerza o clandestinamente, están reemplazadas con colaboracionistas.

Tenemos que acordarnos, de cualquier modo, que no hay nada de nuevo en las acciones estadounidenses crueles contra la gente mundial, y contra, particularmente, los ciudadanos confundidos del imperio propio.  La minoría pequeñísima y riquísima que realmente controla la política, las elecciones,  y los medios publicitarios del país ya no han mataron con sangre frió mas gente de Bagdad que Genghis Khan, no han causaron tan sufrimientos por la gente Cubana que el genocida Cristóbal Colón, no han sacaron mas sangre de las <venas abiertas de América Latina> que España, no han infligido mas injusticias por su gente propia que los oligarcas Ateneos o Siracusanos han infligido a sus gentes.  Además, tan escalofriantes que son estas brutalidades norteamericanas, no posen ninguna amenaza por la supervivencia de nuestro especie y por otros especies.  Uno puede subsistirse abajo de estas brutalidades estadounidenses, esperando que Alberto Einstein tenia razón, que Estados Unidos anda loco, que ya no mas está <receptivo a consejos razonables>, y que su desarrollo está siguiendo <los eventos del Alemania desde el tiempo del emperador Guillermo II: vía muchas victorias hasta el desastre final.>  En otras palabras, uno puedo sufrir los crímenes del imperio y aún se ase la esperanza por el futuro en que decencia, racionalidad, y hermandad prevalezcan.  Aunque en derribada Falujah, en asediada Santiago de Cuba, en aterrorizada Port-au-Prince, en la oligarquía del Riad, en triste Gasa, uno pueda retener una medida razonable de esperanza en lo mejor sucesivo— sí no, tal vez, por sí mismo, por lo menos por su patria y por la familia humana en conjunto.

El acto terrorista más imperdonable, creo yo, es el acto que nos priva de la esperanza en el mejor porvenir.  Sin embargo, las acciones estadounidenses ya nos privan de esta última gota porque, cuando hablemos del medioambiente mundial, EE.UU. precipitadamente pone en peligro las fundaciones biólogas y físicas de la vida.  Y es precisamente esta precipitación que pueda convertirse a este bastión anterior de libertad en el más odioso país en los anales de nuestra especie.  La lucha contra la biosfera se conduzca por una frente anchísima, incluso tácticas deliberadas de superoblación, armas nucleares, electricidad nuclear, depleción de la ozonósfera, y las extinciones masivas de flora y fauna.  Aquí, tengo suficiente espacio para iluminar este proceso con solamente un crimen: el efecto invernadero (=calientísimo global).   

EE.UU.—con mucho el peor contaminador del medioambiente de la toda superficie de nuestra verde y sucia planeta—rehúsa admitir la existencia de la amenaza invernadero—sin hablar en cualquier esfuerzo por la parte de este país en resolverla.  El mundo esta quemando mientras el gobierno de EE.UU. nos lava los cerebros con su encantada música de verdades a medias y trivialidades incesantes.     

De repente que penetremos esta cortina de humo, los hechos parezcan bastante simples.  Los niveles del carbono dióxido en la atmósfera mundial están subiendo constantemente y medidamente, tan como los niveles de otros gases invernaderos, por ejemplo, metano.  Cada década es más caliente que la década anterior.  Los inviernos son más cortos y menos fríos; los veranos más largos y calurosos. Tormentos extraordinariamente violentos devastan filipinas, Japón, y el mar caribe.  Ciertas regiones del mundo están asoladas por sequías sin precedente, mientras otras regiones sufren inundaciones que baten los récordes del siglo pasado.  Los casquetes glaciares se están derritiendo al mismo tiempo que los niveles de los mares están creciendo.  Insectos hediondos de África del Norte están colonizando a Inglaterra. 

Aunque estos hechos puedan ser equivocados, en este momento están aceptados por la vasta mayoría de los científicos del mundo.  Controversias científicas genuinas (quiere decir, distintas de las controversias que habían <cocinadas> los billonarios que constituyen el gobierno real del EE.UU.) solamente tienen que ser con el porvenir, no con los datos básicos.  Nosotros hombres y mujeres de la ciencia no podemos fiablemente predecir direcciones del porvenir de entes tan complejos como el clima del mundo.  En cambio, debemos recurrir a modelos, probabilidades, extrapolaciones, y proyecciones.  Este es lo mejor que podemos hacer.  Nuestro bola de cristal—y la bola de los científicos, a pesar de sus debilidades obvias, es la mejor que tenemos—dice que las niveles de los océanos probablemente continuarían a subir, que algunas ciudades bajas juntarían legendaria Atlantis.  Especies continuarían a desparecer, aun peor y más rápidamente que están desapareciendo ahora mismo.  Tragedias humanas, por una magnitud mucho mas inmensa que las del Nueva Orleáns o del gente Iraqi, parezcan probables.  Una proyección llameante implica metano, que es uno de los gases invernaderos, y que es bastante abundante en las heladas capas superficiales del suelo del norte lejano.  Calientísimo global podría descongelarse algunas cantidades de ese metano y soltarlo por la atmósfera.  Resultaría que  las temperaturas del mundo suban, especialmente en el aria ártica.  Entonces, las pocas mas altas temperaturas podrían causar más derretimiento y liberación adicional del metano y temperaturas poco ya mas elevadas, un proceso que podría culminarse en una reacción de cadena que esta demasiado aterrorizada para contemplarla.  Mas que una década antes, Profesor George Woodwell ya sentía que “la habitabilidad continua de la tierra está claramente en cuestión."

La contestación de los cargos por las apologistas de Estados Unidos es <pobreza>.  Insisten que, aunque uno está dispuesto a conceder la realidad del calientísimo global (y ellos y no están), EE.UU. y el mundo no tienen con qué comprar el remedio.  Es decir, no tienen los recursos financieros para mejorarlo al efecto de invernadero.  Pero, este es una mentira descarada (y mas peligrosa, yo creo, que cualquiera de Hitler o Stalin), y no solo porque las oligarquía norteamericana está dispuesto a gastar cualquiera cantidad de dinero (del estado, no de su propio cuenta) para re-colonizar Irak y ladrar el petróleo de los habitantes tristes de esta tierra antigua, dispuesto a aumentar sus ganancias del petróleo venezolano, está dispuesto a liberar sus propios oligarcas de la responsabilidad del sistema progresiva de impuestos, o está dispuesto a matar cualquier enemigo peligroso de ellos (como, probablemente,  M. L. King, los tres Kennedy, el presidente Allende, John Lennon, el sindicalista Reuther, y muchos otros).  Es una mentira a causa de una razón mucho mas elementar.  En el año 1992, en uno de los momentos raros de candor de los medios norteamericanos de comunicación de masa, la revista norteamericana Newsweek escribió:

 

Durante los primeros años del administración del Bush [el padre del corriente presidente], cálculos aproximados habían discutido mucho por disminuyéndose de los gases invernaderos fueron de $100 billones a estupendo suma de $3.6 trillón. Aquellos cálculos han compuesto una omisión asombrosa.  La manera para controlar las emisiones del carbón es aumentar la eficaz del uso de la energía.  Los números grandes contaron con las costas monetarias de tecnologías nuevas de conservación, pero no contaron con el valor del combustible ahorrado.  Si añadíamos los ahorros de las energía, las analistas Amory y Hunter Lovins mostraron en un investigación importantísimo, y. . . sea posible imaginar cortando gases del invernadero lucrativamente. . . . Hoy día, la Casablanca del Bush [el Padre] está poniendo en marcha su Estrategia Nacional de Energía [que no logre ver] que la conservación de los recursos, el control del contaminación del medioambiente, mas bajos precios por la energía, y un inversión defensiva contra calientísimo global, podrían lograr simultáneamente con la ahorramiento de la energía . . . [Además, visto de la perspectiva  de superoblación y aumentos en la calidades mundiales de la vida], mejoramientos significativos en la eficaz del uso de energía son imperativos si el termómetro suba, baja, o se quede en el mismo lugar.

 

Tal opiniones reciben apoyo de muchas investigaciones por los mas respectados, conservativos, y serios cuerpos científicos de la tierra norteamericana, incluso una investigación gigante del año 1992 por La Academia Nacional de Ciencias de Los Estados Unidos, y otra investigación gigantísima del año 1997 por el Ministerio Federal de la Energía.  No sea posible calcular precisamente los ahorros anuales de tal acciones inverdaderas, pero estoy dispuesto a aceptar el calculo tentativo que aquellas ahorros superen $200 billones por EE.UU. (y, por supuesto, mucho mas por el resto del mundo).

Para convencernos que resolviendo el problema invernadero nos costara meno que nada, vamos a imaginar que las fabricas de vehículos fueron requerido a producir carros que produzcan 36 Km. por litro en vez, supongamos,  que 12.  La tecnología para producir tan coches ha estado disponible por lo menos hace 20 años y, con la tecnología de producción de masa, tan coches se pudieran últimamente producido por, mas o menos, el mismo cuesto que los coches borrachos de hoy día.  Con el mejoramiento del eficaz, cada ordinario norteamericano (que paga mucho más por su petróleo que los venezolanos) puedo ahorrar, cada año, por lo menos $600 (1.290.000 Bs.).  Si extrapolemos semejantes medidas de conservación por el aislamiento de casas, iluminación artificial, empresas industriales, motores eléctricos, etc., y los implementaran en todo EE.UU., el ahorro ya crece mucho más.  Además, si conservaran combustibles fósiles, estadounidenses puedan ahorrar los billones de dólares que están gastando ahorra para tratar enfermedades como asma y cáncer.  Resulta que el sentido común, la historia humana, economía, y ecología, todos dirigimos a una conclusión indudable: Si el mundo decidiere luchar significativamente el efecto invernadero, el mundo pueda ahorrar una fortuna increíble.    

Ya dejamos con las preguntas:  ¿Qué pasa aquí? ¿Por qué EE.UU. está poniendo la vida entera en tan peligro grave?  ¿Por qué está innecesariamente arriesgando el salud y bien estar de su propios ciudadanos?  ¿Por qué los roban de su dinero?   ¿Por que está jugando el gobierno del EE.UU. ruleta rusa con el porvenir de nuestra especie?  ¿Son locos los líderes del país?  ¿Viciosos?  ¿Idiotas?  Es cierto que les faltan principios, clarividencia, y decencia común, pero estos datos solos no puedan, creo yo, expliquen los crímenes medioambientales.  La repuesta mas inclusiva es que, en este momento, los políticos norteamericanos son títeres de las empresas grandes del país, gastando la mayoría de su horas de trabajo solicitando favores innumerables de ellas, incluso sobornos (que le prensa norteamericana erróneamente llama <contribuciones de campaña>.  En cambio, sus patrones corporativos contaron que sus títeres robaran la biosfera y la gente del mundo entero y que convencerán la mayoría mundial que, como dijo el presidente norteamericano Cleveland, <el negocio de América es negocio>.   Por su dinero, tienes los billonarios las expectaciones que sus títeres convencen al pueblo que lo que es realmente una transferencia masiva de riqueza desde las clases bajas y medias hasta el mas rica 1% de la población es nada mas que <reducciones en impuestos>, que una diseño para que los hombres ordinarios y decentes se olviden quienes son sus verdaderos enemigos y que voten contrariamente a sus intereses y principios es <una lucha contra el terror>, y que los amantes de la guerra y de la injusticia social son <cristiánanos verdaderos>, aunque, en realidad, Cristo fue un campeón intransigente de los pobres y del pacifismo.   . 

Los políticos norteamericanos, es quiere decir, son las victimas de un sistema política profundísima corrupta.  Pero, hay muchos otros victimas.  Los billonarios que controlan las empresas grandes, a pesar de sus estilos confortables de vivir, son tambien prisioneros de este sistema.  La gran mayoría de estos amantes el oro, estos scrooges, tienen poco tiempo por la historia (Henry Ford:  <la historia es sandez>), poco respeto por la literatura, cero compasión por las demás.  Son victimas de un vicioso sistema de competición que descuenta el porvenir y que es obsesivamente preocupado con las ganancias del día.  En esta versión cruel y despiadada de la vida, los hombres que manejan empresas como Exxon y GM tienen que vendar más petróleo y más coches de lujo para asegurar sus ascensos corporativos.  En la ausencia de la regulación gobierna, tienen que contraponer la conservación de la energía, torpedear significativos acuerdos internacionales, y socavar el porvenir de sus propios corazones, pulmones, maridos, y nietos.  Si se despidan, y sí sigan sus nuevas perspicacias, perdieran sus puestos, poderes, y Feraris.   

No hay villanos en esta tragedia mundial, una tragedia que nos dejamos solamente con piedad por los simplones que sirven un sistema sin alma y que, poco a poco, destruyen la vida.   

<La  historia>, dijo el escritor norteamericano Kurt Vonnegut, <leala y llore>.  Si no conteníamos los crímenes estadounidenses contra la naturaleza—del cualquier modo que sea—ya veremos mucho más lloroso ante que termine el siglo XXI. 

 

Dr. Moti Nissani enseñas en Wayne State University, EE.UU. y, ahorra, está en Venezuela.  Algunas de sus publicaciones están accesibles en www.is.wayne.edu/mnissani/  

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